jueves, 30 de mayo de 2019

LA CRUZ ROJA FOMENTA EL ENCUENTRO ENTRE EMPRESAS Y DESEMPLEADOS:

http://www.rrhhdigital.com/secciones/seleccion/136865/Cruz-Roja-Madrid-fomenta-el-encuentro-entre-empresas-y-desempleados

Aproximadamente la mitad de la población mundial todavía vive con el equivalente a unos 2 dólares de los Estados Unidos diarios, y en muchos lugares el hecho de tener un empleo no garantiza la capacidad para escapar de la pobreza. Por eso, en lo que llevamos de año, Cruz Roja ha atendido a través de su Plan de Empleo a 3.500 personas en dificultad social, mediante proyectos de apoyo al autoempleo, asesoramiento, formación y colaboración con distintas entidades.  

Las actividades formativas desarrolladas en el encuentro han ido dirigidas a la mejora de las competencias de los participantes a la hora de acceder a un empleo. Un total de 162 personas han tenido la oportunidad de participar en entrevistas exprés con empresas dedicadas a los sectores de Logística, Servicios, Hostelería, Distribución de Alimentos y Atención al cliente.

La OIT avisa de la precarización del empleo en el mundo y destaca la alta temporalidad en España


https://elpais.com/economia/2019/02/13/actualidad/1550088419_496910.html

El porcentaje de mujeres europeas que trabajan a tiempo parcial por cargas familiares duplica el de los hombres. El empleo se recupera en el mundo. Los 172 millones de parados que había en 2018 equivalen al 5% de la población activa, la tasa más baja en una década. Pese a esta mejora, preocupa el deterioro en la calidad del trabajo. Y en los países desarrollados, España encabeza las estadísticas de temporalidad. En una comparativa con 18 países europeos, España registró la mayor proporción de contratos de seis meses o menos, según la Organización Internacional del Trabajo.



“La prevalencia de contratos temporales de corta duración puede exacerbar la sensación de inseguridad de los trabajadores, aumentando la volatilidad de sus ingresos y frustrando sus carreras profesionales. La evidencia sugiere que la tasa de pobreza crece cuanto menor sea la duración del contrato”, asegura el informe publicado el miércoles por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y en la comparación del peso de estos contratos en Europa, España bate récords.
La OIT alerta sobre los riesgos crecientes de la precariedad. “Después de haberse estabilizado entre 2014 y 2016, la incidencia del trabajo temporal vuelve a crecer de nuevo en Europa. El porcentaje de trabajadores temporales sobre el total está aumentando especialmente en España, donde en 2017 alcanzó el 26,8%, el porcentaje más alto desde 2008”, asegura el documento de la OIT.
La agencia de la ONU que reúne a Gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 países incide así en un fenómeno ya conocido: la recuperación del empleo en España de los últimos años se ha hecho, como ya ocurrió durante el boom del ladrillo, primando los contratos de peor calidad.
La OIT avisa de la precarización del empleo en el mundo y destaca la alta temporalidad en España
Del total de contratos temporales que tenía España en 2017, en torno al 60% tenían una duración de seis meses o menos. Un porcentaje por delante de Croacia, Italia, Bélgica y Finlandia, todos ellos con más del 50% de contratos cortísimos sobre el total de los temporales. En el extremo opuesto están Alemania, Holanda, Dinamarca y Austria, donde el peso de los contratos de seis meses o menos está por debajo del 25% del total de temporales. En Alemania y Dinamarca, los empleos de más de un año de duración suponen más de la mitad de los temporales, mientras que en España rondan el 10%.
Empleo a tiempo parcial
“No es sorprendente que los países donde la duración media de los contratos es relativamente corta sean más proclives a registrar porcentajes altos de empleo temporal involuntario”, señala el informe. Como ejemplo negativo vuelve a salir España, ya que se dice que es en este país donde más del 85% de los empleados temporales están en esa situación porque no encontraron un trabajo indefinido. España, una vez más, encabeza aspectos negativos del mercado laboral europeo. Países como Bélgica, Grecia o Italia registraron un porcentaje también alto, por encima del 75%. Por el contrario, más de un 90% de los trabajadores temporales austriacos lo son por voluntad propia; porcentaje que en Alemania se queda en el 85%.
La OIT también analiza qué parte del empleo a tiempo parcial se explica por una decisión personal —ya sea porque el afectado desea pasar más tiempo en familia o porque estudia o está en un periodo de prácticas en una empresa— y cuál se debe a las condicionales laborales de un país, incapaz de ofrecer al trabajador una jornada laboral completa.
La OIT avisa de la precarización del empleo en el mundo y destaca la alta temporalidad en España
Mujer y temporalidad
La geográfica no es la única variable que analiza la OIT. La brecha de género queda a las claras al comprobar la diferencia de los motivos que esgrimen los y las trabajadoras para optar por un contrato a tiempo parcial. El 34% de las mujeres tienen contratos de pocas horas para dedicar más tiempo a responsabilidades familiares como el cuidado de hijos, mientras que en los hombres este porcentaje cae al 16%. “Una vez más, estos resultados subrayan la importancia de políticas públicas orientadas a aliviar la carga de las responsabilidades familiares que a menudo impiden a las mujeres participar al 100% en el mercado laboral”, dice el informe de la OIT.
La agencia de la ONU fija su atención también en la evolución de los salarios. Y concluye que los sueldos en 52 países ricos llevan desde 2000 arrastrando crecimientos reales muy bajos, siempre por debajo del 2%. En 2016 crecieron un 1,2%, y en 2017 un 0,8%. Este crecimiento anémico puede atribuirse a la pobre evolución de los precios en Francia y Alemania y a “la caída de los sueldos reales” en España, Italia y Japón. “Pese a esto, datos publicados recientemente sugieren que el crecimiento nominal de los salarios puede estar tomando fuerza en algunos países”, añade el texto. Como contrapunto, la OIT señala tres países de la UE donde la caída del desempleo en 2018 fue especialmente importante: Grecia, con un descenso del 2,3%, Portugal (2%) y España (1,7%).



Uno de cada cinco trabajadores podría perder su empleo por la automatización


https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/04/25/economia/1556214765_446903.html

El organismo advierte de que España es uno de los países que más riesgo afronta por el gran peso del trabajo precario.
A pesar de las voces que sostienen que la robotización de la economía traerá empleos de mayor calidad y cualificación, la transformación también tendrá perdedores y España es uno de los países que más riesgos afronta. Más de uno de cada cinco empleos en el país tiene un alto riesgo de desaparecer por la automatización, según un informe publicado este jueves por la OCDE, el organismo que reúne a las 36 mayores economías del mundo. La institución alerta de la vulnerabilidad de España por su alto número de empleos temporales y llama a acabar con los falsos autónomos.
El 22% de los trabajadores españoles corre el riesgo de ser reemplazado por una máquina en el futuro, 8 puntos más que la media de la OCDE (14%). Entre las grandes economías, España sería el país que saldría más perjudicado, solo por detrás de Grecia, Eslovenia y Eslovaquia. A ese 22% de empleados se suma otro 30% que sufriría cambios significativos en el desempeño de su puesto.
Si la formación de los trabajadores constituye un elemento clave para poder asegurar una “transición serena”, la OCDE advierte de la vulnerabilidad del mercado laboral español para acometer esta transformación. En efecto, el organismo sostiene que existe una brecha formativa “particularmente preocupante” entre los trabajadores indefinidos y aquellos con contrato temporal o parcial, cuyo peso ha ido en aumento en los últimos años. España es, de hecho, uno de los países de la OCDE con la tasa de temporalidad más alta (del 27% frente al 11% de la media del resto de países), y el peso de los trabajadores por cuenta propia que dependen de un único pagador ha crecido un 40% desde 2010, señala el informe.
Por todo ello, la institución insta reforzar la protección de los trabajadores precarios, a través de una serie de medidas como la lucha contra las empresas que emplean a falsos autónomos, la supresión de los incentivos fiscales que fomenten la clasificación errónea de los trabajadores, la extensión de la protección a los empleados que se encuentren en “una zona gris” entre trabajo por cuenta propia y por cuenta ajena, como por ejemplo los trabajadores de plataformas digitales –como Deliveroo o Uber– , y el reequilibrio de la negociación colectiva, actualmente favorable a la patronal, detalla la OCDE.
Pese a todo, el organismo destaca los avances emprendidos por el Gobierno para aumentar la capacidad de la Inspección de Trabajo, dotando de mayor preparación a los inspectores y concentrado esfuerzos en los sectores donde el fraude es más frecuente. En ese sentido, el pasado año, Trabajo detectó más de 19.000 falsos autónomos de los que el 60% provenía del sector cárnico. Igualmente, en 2018 se convirtieron en fijos casi 200.000 falsos contratos temporales, más del doble que un año antes.   
Los jóvenes y las mujeres, con mayor riesgo
El informe de la OCDE también critica que la situación de los jóvenes en el mercado laboral haya empeorado en la última década, afectando especialmente a aquellos sin estudios universitarios y estando las mujeres peor paradas que los hombres. A pesar de la recuperación y la consolidación de la economía, el organismo con sede en París alerta de que el porcentaje de los llamados Ninis –jóvenes de entre 15 y 29 años que ni estudian ni trabajan– es todavía 4 puntos más alto que en 2007, llegando al 20%, el tercer peor puesto entre el resto de grandes economías.
Pero la precariedad laboral no solo afecta a los jóvenes sin estudios superiores, sino también a aquellos altamente cualificados: casi la mitad (44%) de quienes están muy preparados en España tiene un empleo poco remunerado o con salarios bajos, una cifra que se ha disparado desde 2006, cuando la proporción era 20 puntos menor. 


https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/04/25/economia/1556214765_446903.html

Más mujeres que nunca en la fuerza laboral, pero con menos oportunidades que los hombres

https://www.eldiario.es/economia/Oxfam_0_818219096.html


El último informe de Oxfam Intermon desgrana los datos y causas que hacen que la precariedad y la exclusión social laboral se ceben en las mujeres
Los sectores laborales con más presencia femenina están peor pagados. El informe asegura que "las concepciones tradicionales acerca de los roles y habilidades de las mujeres" están en el origen de esta segregación ocupacional
"Las energías que se exigen a las mujeres por las personas, la familia, y la sociedad en general es mucho mayor que la que se exige a los hombres. Las expectativas sociales y culturales hacen a las mujeres más propensas a sentirse emocionalmente agotadas", señalan
"Un hombre que tiene el mismo puesto y que hace las mismas tareas que yo, cobra más. Esta es una realidad que la propia empresa reconoce y ha confirmado con información confidencial entregada al comité de empresa. Se hace a través de complementos salariales: el plus de disponibilidad y lo que llaman 'la actividad extra del mes'". Lo dice María, de 43 años, que vive cerca de Madrid y trabaja como camarera. Su testimonio forma parte del último informe de Oxfam Intermon, 'Mujeres y pobreza laboral en Europa', en el que desgrana los datos y causas que hacen que la precariedad y la exclusión social laboral se cebe en las mujeres.
El estudio constata que las mujeres forman parte de la fuerza laboral en mayor número que nunca, pero que, una vez allí, sus oportunidades aún son menores que las de los hombres: segregación ocupacional, aumento de casos de acoso y violencia, o más probabilidades de encontrar empleos sin contrato, inseguros y con bajos salarios son algunas de las desventajas que describe Oxfam.
Algunos datos. En Europa, del 10% de la población con mayores ingresos solo el 20% son mujeres. Las trabajadoras jóvenes son el grupo de población más proclive a sufrir pobreza. Más de 80% de las familias monoparentales está encabezadas por mujeres y son las unidades familiares más expuestas a la exclusión. Tres de cada cuatro personas con un contrato parcial involuntario son mujeres. Las mujeres siguen siendo quienes cargan con la mayor cantidad de horas dedicadas a los trabajos de cuidados no remunerados.
"Las concepciones tradicionales acerca de los roles y habilidades de las mujeres en el mercado de trabajo continúan influyendo en la llamada segregación ocupacional, concentrando a mujeres y hombres en determinados sectores y tipos de trabajo socialmente considerados como 'masculinos' o 'femeninos' y que afecta a los tipos de trabajo que las mujeres esperar encontrar. Los sectores en los que las mujeres superan en número a los hombres, como la asistencia social, el cuidado infantil, la restauración, servicios de limpieza o la atención al cliente, son reflejo de estas normas y suelen estar peor pagados que aquellos dominados por hombres", dice el estudio.
Otra de las historias personales que contiene el informe es la de Ana. "Tienes que trabajar tanto como puedas porque necesitas el dinero para tu familia. Esa presión constante es horrible. Nunca termina... a veces es una carga tan pesada. Cuando eres pobre, pierdes amigos. Toda actividad social es un coste extra", cuenta esta trabajadora, que con 53 años cobra un salario de entre 700 y 750 euros mensuales juntando el dinero que recibe en las casas donde limpia y cocina. Solo el 60% de su jornada está cubierta por un contrato formal por el que cotiza a la Seguridad Social. No sabe con certeza cuántas horas trabajará cada semana y ya no espera tener un trabajo diferente. A él llegó después de doce años como asistente de contabilidad para una empresa que perdió tras su baja por maternidad. Su marido está en paro.
Un perfil diferente es el de Cristina, que con 24 años batalla para salir de la espiral del empleo precario. Con un doble grado en trabajo y educación social, y un Máster en género e igualdad, Cristina trabajó durante tres años como camarera en un bar. "Mi paga eran dos euros por hora trabajando diez horas al día. No tenía contrato ni cotizaba a la Seguridad Social. Hace unos meses decidí valorarme a mí misma y no aceptar cualquier trabajo. Ahora busco y me presento a puestos relacionados con mis estudios. Es difícil decir 'no' cuando sale algún trabajo de camarera, pero que sé que si lo cojo, seré camarera toda mi vida y lo que realmente quiero es ser trabajadora y educadora social".
El estudio de Oxfam confirma la intuición de Cristina: coger un trabajo con bajo salario, en lugar de seguir desempleada, no mejora las posibilidades de una mujer de conseguir un buen trabajo. Menciona por ejemplo los resultados de algunos estudios que muestran el poco interés de las empresas por promocionar o ayudar a progresar a personas que están en puestos de baja cualificación, por comprender el trabajo de cuidados que desempeñan muchas trabajadoras y su interés principal por encontrar mano de obra barata para cubrir sus vacantes.
Los bajos salarios, más que una entrada al mercado laboral, se han convertido en un riesgo en el que quedarse atrapada, "entrando en un círculo vicioso de bajos salarios y periodos de desempleo" que tiende a generar carreras laborales interrumpidas y truncadas y con pocas posibilidades de prosperara más allá. 
Impacto emocional
Más allá de las consecuencias sociales y económicas de esta segregación y discriminación laboral que sufren las mujeres, Oxfam indaga en el impacto emocional. "No tener suficiente dinero para pagar el alquiler o las deudas, junto con el agotamiento de trabajar largas jornadas (de forma remunerada y no remunerada, dentro y fuera de casa), no gozar de tiempo para una misma, sintiendo que el trabajo y el esfuerzo personal no se reconocen, ni económicamente ni de ninguna forma... Todo ello sin impactos de la pobreza laboral y la precariedad que dejan huella, que provocan lesiones invisibles y de larga duración", explican.
"A veces siento que estoy yendo a ninguna parte", dice Rosa, empleada del hogar en Madrid de 56 años. Las encuestas de calidad de vida muestran que las personas que viven en precariedad laboral están, de media, menos satisfechas con su vida y sufren ansiedad en niveles más altos que la población general. El estrés, la ansiedad y la angustia son las sensaciones más compartidas por las mujeres entrevistadas por Oxfam.
"Las energías que se exigen a las mujeres por las personas, la familia, y la sociedad en general es mucho mayor que la que se exige a los hombres. Las expectativas sociales y culturales, la exigencia de hacer muchas cosas a la vez en las esferas pública y privada, dentro y fuera de casa, hace a las mujeres más propensas a sentirse emocionalmente agotadas", señalan.

El informe de Oxfam incluye algunas propuestas para cambiar las situaciones descritas. Planes para acabar con la brecha salarial que incluyan sanciones y compensaciones para las víctimas, promover servicios de cuidado asequibles y con condiciones dignas para las personas cuidadoras, garantizar permisos de paternidad y maternidad iguales, obligatorios e intransferibles, racionalizar horarios o fortalecer la negociación colectiva.



Líneas interpretativas del empleo


https://elpais.com/economia/2019/05/06/actualidad/1557156377_795772.html

En las artes y muchas disciplinas científicas se prodigan las líneas interpretativas. Contribuyen a la discusión y, en algunos casos, a crear escuela. También generan vicios que solo nuevas líneas interpretativas pueden superar. Con el empleo ocurre que la interpretación de los datos es en ocasiones volátil y poco sustentada. Hace unos días se dijo que la EPA del primer trimestre había sido mala. Sin embargo, si se analizaban los datos desestacionalizados (corregidos de factores que no tienen que ver con la tendencia), el paro no solo no subía, sino que descendía. Sería conveniente que para este tipo de información los institutos de estadística ofrecieran los titulares con cifras desestacionalizadas. Siempre habrá tiempo para que las mentes interesadas traten de sacar convenientes análisis de datos menos filtrados.
Con los datos de paro registrado del lunes conviene hacer el mismo ejercicio. Se hablaba de cifras históricas para un mes de abril en el que los afiliados a la Seguridad Social alcanzaron los 19,23 millones. El aumento de cotizantes en abril fue de 186.785. Corregido de efectos estacionales, el incremento también fue considerable (52.192 nuevos afiliados). El paro disminuyó (con efecto Semana Santa incluido) en 91.518 personas y, de nuevo, con la corrección estacional, también cayó, en 19.136. Así, la tendencia parece positiva. España poco a poco recupera los niveles de desempleo precrisis. Queda faena, no obstante.
La reducción del desempleo no obvia preocupaciones sobre las instituciones laborales. Unas compartidas internacionalmente y otras más específicas de España. Entre las primeras son muchas las jurisdicciones donde el paro no es que baje, sino que se encuentra en mínimos, pero en las que los datos ofrecen, recurrentemente, una inquietante dualidad: cae el desempleo y los salarios permanecen estables. Esto permite a estas economías, entre otras cosas, crecer sin crear excesiva inflación (frecuentemente, al menos, por debajo de la esperada), pero con proliferación de salarios modestos o precarios. Tiene que ver con cambios de paradigma productivo (digitalización), pero también con modelos de gestión del mercado de trabajo que tendrían que revisarse. Todo esto genera inquietud entre los bancos centrales, atrapados en su experimento monetario. Es parte inequívoca del descontento social que no parece compatible con un paro tan bajo.
Entre los debates propios, el de las remuneraciones en España. Aun siendo fundamental apostar por la productividad como referencia salarial básica, los niveles del salario mínimo deben responder también a una base digna de sustento social. No he terminado de entender las críticas a la subida del SMI. Resulta poco creíble, además, que en otros países con un SMI mayor los salarios se expliquen solo por productividad. También en nuestro país vuelven peticiones que no parecen tener mucho sentido, como derogar la reforma laboral. Los cambios son necesarios, pero solo en las partes que no funcionan. Queda por ver cómo resiste este nuevo edificio de empleo cuando las cosas se vuelvan a poner mal.